Cronología de la historia del motor híbrido eléctrico: del siglo XIX a su evolución técnica reciente

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Los orígenes de los motores híbridos eléctricos son tan antiguos como los del propio automóvil térmico.

Aunque muchos creen que la historia de los motores híbridos eléctricos da comienzo en 1997 con el Toyota Prius, lo cual no es incierto, sus orígenes se remontan al mismo período que los del coche térmico.

El desarrollo de motores fue un hito importante del siglo XIX, gracias a descubrimientos como la máquina de vapor, la electricidad y los combustibles fósiles. François Isaac de Rivaz creó el primer automóvil con motor de combustión interna en 1807. En 1830, Robert Anderson haría lo mismo en Reino Unido con uno propulsado por baterías eléctricas. Gracias a estos importantes acontecimientos surgieron el tranvía híbrido de gas, las patentes de hibridación para autobuses y los vehículos eléctricos que podían incorporar un motor de gasolina en serie.

EL PRIMER AUTOMÓVIL HÍBRIDO

El primer coche híbrido que se produjo de forma comercial fue el Lohner- Porsche Mixte, presentado en París en 1900. Tenía un motor de gasolina que alimentaba una dinamo que hacía funcionar sus motores eléctricos, además de almacenar energía en unas baterías que le permitían circular durante 64 km en modo eléctrico. Se fabricaron 300 unidades, con diferentes versiones para tracción total y para carreras.

Aunque se demostró la eficacia de los vehículos híbridos, en 1908, con la irrupción de los automóviles fabricados en serie, el motor térmico se impuso ante este tipo de tecnología. Esto fue fomentado por la industria petrolera y las inversiones de los gobiernos en aviación militar.

CONCIENCIA ECOLOGISTA Y CRISIS DEL PETRÓLEO

Los vehículos híbridos estuvieron en el olvido por la industria durante casi medio siglo. En la década de los 60, con el incremento de la conciencia popular ecologista, y potenciada por la posterior crisis del petróleo de 1973, se empieza a retomar esta tecnología.

De este modo, en EE.UU. se ponen en marcha iniciativas para impulsar esta industria, como la ley de investigación de vehículos eléctricos (1976), la creación de la asociación PNGV (1993), donde rechazaron la unión del fabricante Toyota. También surgieron propuestas como el XP-883 de GM (1069) o los prototipos del Dr. Andrew Frank de la Universidad de California. No obstante, ninguno de ellos llegó a la fase comercial.

Más tarde, Toyota avanzaba rápidamente con diferentes versiones que tendrían luz verde para comercializarse, como la versión comercial del Prius (1997), que alcanzó gran popularidad.

LAS NUEVAS GENERACIONES DE HÍBRIDOS

De este modo, con el Toyota Prius nació la primera generación híbrida del fabricante japonés. Se estrenó la configuración “en serie-paralelo” o “combinada”, con un motor de combustión interna. Esto permitía al vehículo combinar las potencias térmica y eléctrica, cargar las baterías durante la marcha, e incluso circular en modo totalmente eléctrico durante algunos kilómetros.

Unos años más tarde, en 2004, aterrizó la segunda generación de híbridos, que tenían un sistema mucho más refinado con mejoras significativas. Por otro lado, la tercera generación, vería la luz en el año 2009, caracterizada por el uso de un motor de gasolina 1,8 litros más ligero, compacto y potente. Además, permitió la incorporación de diferentes modos de conducción, que ampliaba la versatilidad del sistema híbrido.

El estreno del sistema híbrido de cuarta generación tuvo lugar en 2016. Se redujo el tamaño y el peso del motor eléctrico de tracción y se mejoró el rendimiento térmico del motor de gasolina. Esto posibilitó reducir el nivel de consumo y emisiones.

UNA ALTERNATIVA AL COCHE TÉRMICO

La quinta y última generación, por el momento, dispone de motores eléctricos más ligeros y compactos que nunca. Su motor, además, es tan potente como eficiente. Esto supone un verdadero hito al hablar en términos de cero emisiones en ciudad.