El control del riesgo como motor del renting
Es una realidad conocida por todos que el concepto de movilidad ha experimentado una profunda transformación en los últimos años.
Si durante décadas tener un coche en propiedad representaba un hito de libertad y estabilidad, la realidad económica actual ha cambiado sensiblemente dicha percepción. Hoy en día, adquirir un vehículo ya no depende únicamente del esfuerzo de la inversión inicial, también de la capacidad para asumir costes asociados que evolucionan a un ritmo difícil de prever. Como resultado, la búsqueda de certidumbre se ha convertido en el principal vector que guía las decisiones de los conductores.
Más allá de la carga fiscal, el coste del combustible o el mantenimiento rutinario, es el seguro lo que se ha consolidado como uno de los desembolsos más pesados y difíciles de anticipar para la economía doméstica. Durante los últimos tres años el precio medio de las primas en España ha experimentado un incremento cercano al 30%, según datos de Renting Finders. Una subida sin precedentes que responde a factores tales como el encarecimiento de los componentes tecnológicos, el aumento en los costes de la mano de obra del taller o la progresiva complejidad en la gestión de la siniestralidad.
Una vez dicho esto, el problema principal no se limita al volumen de ese gasto puntual. También se debe tener el cuenta la vulnerabilidad que supone para algunos conductores gestionar el riesgo de forma individual: como es el propietario del vehículo, el usuario asume de manera directa las continuas fluctuaciones del mercado y la incertidumbre asociada.
En este contexto, las fórmulas de renting optimizan la gestión del riesgo mediante acuerdos marco con diversas aseguradoras y la capacidad de auto asegurar los daños propios de sus parques de vehículos. Factores que permiten absorber la volatilidad de los costes y trasladar una mayor transparencia y contención tarifaria al usuario final.
No obstante, para garantizar una verdadera tranquilidad al conductor, es necesario que sepa cómo se estructuran estos servicios integrados en su cuota de renting. En el mercado actual conviven principalmente dos modelos. La opción más extendida y demandada por los conductores es el seguro a todo riesgo con regulación por partes con culpa. Este modelo resulta ser el más eficiente en coste, ya que alinea de forma justa los intereses del cliente y de la compañía: garantiza una cuota de entrada óptima y solo aplica ajustes mínimos y acotados por contrato.
Asimismo, para aquellos usuarios que prefieren eliminar cualquier tipo de variación y buscan una tranquilidad del 100%, el mercado ofrece como servicio adicional la modalidad de seguro cerrado, donde la cuota permanece absolutamente inalterable.
En definitiva, la marcada consolidación que está experimentando el renting entre los conductores particulares es la respuesta lógica a un entorno donde la propiedad tradicional de un vehículo genera cada vez más incertidumbre económica. Ante la escalada imprevista de costes de reparación y aseguramiento, disponer de una fórmula que blinda al usuario ante siniestros y permite mantener el riesgo bajo estricto control se ha convertido en el verdadero motor del cambio en la movilidad moderna.
Por Arturo Álvarez Podhorecka, director general de Renting Finders



