La electrificación avanza, pero el progreso sigue siendo desigual entre los Estados miembros

Transport & Mobility Leuven (TML) ha publicado su primera actualización trimestral de indicadores clave de rendimiento (KPI) de 2026, encargada por ACEA, que realiza un seguimiento del progreso de Europa hacia la movilidad con cero emisiones en cuatro áreas clave: preparación de la red eléctrica, adopción por parte de los consumidores, despliegue de infraestructura de carga y producción de baterías y costes energéticos en Europa.

Los avances registrados en el primer trimestre de 2026 fueron positivos a nivel de la UE, pero ocultan profundas disparidades entre los Estados miembros. Algunos países avanzan con mayor rapidez hacia la electrificación; otros siguen rezagados considerablemente, y las diferencias en la infraestructura de recarga, la preparación de la red eléctrica y el apoyo político determinan el alcance y la velocidad de la transición.

La asequibilidad de los vehículos también está mejorando gradualmente, con un número cada vez mayor de modelos eléctricos disponibles por debajo de los 30.000 €. Sin embargo, factores como el precio de compra inicial siguen frenando la adopción por parte de los consumidores, y las ventajas fiscales y los incentivos a la compra siguen siendo un factor clave para la adopción en el mercado.

Sin embargo, el segmento de vehículos comerciales ligeros (VCL) presenta un panorama más complejo. El mercado de VCL se encuentra aún en una fase inicial de adopción, con una cuota global de vehículos de cero emisiones (VZE) de tan solo el 10 %. Si bien algunos países líderes están avanzando a pasos agigantados, muchos otros progresan lentamente o registran resultados inferiores a los previstos para 2025, lo que pone de manifiesto la desigualdad y fragilidad que aún caracterizan la transición hacia los VCL de cero emisiones.

En 17 de los 27 Estados miembros, las estaciones de recarga públicas siguen siendo menos numerosas que las gasolineras, y el millón de puntos de recarga en Europa dista mucho del objetivo de 3,5 millones para 2030. No obstante, la red se está expandiendo: actualmente hay 174.000 estaciones públicas operativas en toda la UE, superando el número total de gasolineras (114.163), y la capacidad total alcanzó los 39,1 GW en febrero de 2026. Sin embargo, el informe advierte que, si no se acelera la inversión, la relación entre la capacidad disponible y la necesaria se reduciría de 2,6 en la actualidad a tan solo 0,8 en 2030.

Los mecanismos regulatorios clave (precios dinámicos de la electricidad, flexibilidad de la demanda y tributación justa del almacenamiento de electricidad) aún no se han implementado por completo en todos los Estados miembros, y la doble imposición del almacenamiento persiste en 11 países. Se observan algunos avances: la penetración de los contadores inteligentes alcanza el 61 % y los sistemas de precios dinámicos están cada vez más disponibles. Sin embargo, la capacidad solar se mantiene en torno a 1 kW por vehículo, frente a un objetivo de 3,2 kW, y la compatibilidad entre vehículos y red eléctrica se encuentra estancada en el 15 %.

Garantizar una producción nacional suficiente de baterías es fundamental para la transición europea, pero aumentarla sigue siendo un reto importante. La ambición de Europa es reducir la dependencia externa y construir una base manufacturera sólida, pero, según el informe, la capacidad de producción actual de 342 GWh es insuficiente para alcanzar los 1136 GWh que, según las estimaciones, serían necesarios para lograr la autosuficiencia en 2035. Una persistente desventaja en los costes agrava aún más el problema: los precios de la electricidad industrial en Europa siguen siendo casi el doble que en China y 2,4 veces superiores a los de Estados Unidos.